“Mañana hay elecciones, no pienso ir, no voté nunca. Todos los rostros políticos me generan
nauseas: tengo la tendencia de imaginarme a las personas cuando recién se levantan, verlas
así, despeinadas, con los ojos hinchados, seguir como si fueran música sus movimientos
lentos, el comienzo del día, el camino de la vida. Intentar ver, en los cuerpos transpirados,
aún con el olor de su piel, aún con mal aliento, con el pelo pegado, como surgen, desde las
sombras aún, como se erigen las justificaciones; y me imagino en paralelo a las caras
sonrientes a la fuerza, simpáticas de forma obligada, de estos tipos y tipas que nos piden
nuestro voto, implorando le demos la chance de salvarnos, vómitos. Un hombre que había
tenido casa, luego de perderla por intentar emprender en este suelo, luego de años de manejar
un taxi, me dice, al enterarse de que nunca voté: ‘a entonces no te podes quejar’. (Todo me
dice siempre que los grilletes nunca dejaron nuestros tobillos de esclavos). Él me dice que no
me puedo quejar, yo salgo a defenderme detrás de la postura que reza: decir que NO también
es un derecho. Si siento que nadie me representa, que estos personajes de camisa y zapatos,
con panzas llenas, están muy lejos de mi, muy lejos de todos los que conozco, ¿por qué me
obligan a elegirlos? Los grilletes siguen estando. Este hombre me retaba por no haber votado
nunca, sin cuestionarse con verdaderas entrañas todas las veces que él había votado mal, a lo
sumo espetaba un “que se le va a hacer”. Es una buena persona, sin maldad, imagino que ha
engañado alguna vez a su mujer, obvio, es fácil enamorarse del trabajo y aceptar todo si se
tienen ciertas libertades. En fin, no era su culpa, al menos no en la superficie, pero si se
escarba un poco la cuestión si que es posible ver que hicieron las generaciones anteriores para
evitar esto, no hicieron un carajo, pero todos estamos aplastados por nuestros gastos, por
llevar adelante la familia, ¿es eso suficiente? ¿La absolución es así de barata? Después
pensamos en las madres, en las mujeres, en los niños, en mayor medida o en menor medida,
hacemos todo por ellos, justificamos, votamos para el culo y mientras los que amamos tengan
para comer, a la mierda el resto, así se vota, por eso elijo no hacerlo.
Hoy pensaba en como hace el resto para tener cosas, rara vez he tenido o conseguido algo.
Pero muchos de lo que conozco logran, bah… “decir lograr”, me refiero a alguna cosita
material. Me importa poco, las cosas materiales, muy poco y seguramente ese desdén por las
cosas hace que no pueda conseguirlas. Pero lo pienso porque durante épocas, años, me he
esforzado, y a lo sumo podía darme el lujo de comprar un helado para mi y para mi madre un
sábado a la noche, el resto: alquiler y comida hasta llegar al próximo pago semanal. Podría
armar teorías: lo logran de cierta forma ilegal, lo patrocinan los padres, etc. No sería correcto
lucubrar alguna forma más o menos ayudada, me da igual lo material, no quiero ponerme a
ver al resto, solo concluyo que por lo general, no consigo nada de nada, me voy de un trabajo
tan desnudo como como entré.
Ya le dí a usted lector, la nota o argumento sobre lo que busco con estas palabras, escritas sin
filtro o control alguno. Aquí no hay raciocinio o algo por el estilo, es una improvisación
volcada sobre el papel. ¿Digo esto porqué? Lo siguiente: concluí sin inteligencia, que la
mujer, la pareja en general, tiene un deseo incontrolable de salir, no importa a donde, salir por
salir, pasear, no es ni algo bueno ni algo malo, pero me rompe mucho las pelotas, de dónde
nace eso, querer salir por salir a donde sea, solo vestirse e ir uno al lado del otro mirando sin
sentido las calles que conocemos de memoria. Estoy mintiendo un poco, lo que me rompe las
bolas hoy es esa manía de ‘O’ de querer ir de los padres, todos los días, arrastrarme a mí
hasta allí, le comenté, ante esta gimnasia, lo siguiente: “a que mierda vamos de un par de
viejos casi-analfabetos con el discurso del evangelio tatuado hasta en la médula”. Bueno,
después me toco remar. Solo me agarró en mal momento, como puede ver no hay raciocinio
aquí”.
Podés encontrarlo completo en: https://ceroobediencia.site/2026/05/24/relato-diario-de-ansiedad/