“Ha pasado casi un mes desde que comencé este ejercicio de escritura, y a la vez, este intento de ‘curarme’ de mis ataques de pánicos o de al menos, dejar que el fuego me consuma para ver si por azar algún cambio se producía, veamos: he renunciado dos veces al mismo empleo, y me han echado una vez de forma definitiva, sí, la rutina de sentarme a escribir ha mejorado mucho, eso no lo niego, el resto sigue igual o peor desde el punto de vista económico. Pienso que si el libro se llama pánico o ansiedad, debería intentar escribir, para ir cerrándolo, una especie de guía para quienes lo sufren, hacerlo sin ser un erudito en la materia, a modo de
testimonio de quien ha vivido diez años con ansiedad. Le doy un título a esta guía:
MANIFIESTO DE VOLUNTAD:
Hay que saber que no se puede frenar nada de lo que suceda, el primer ataque te agarrará con los ojos vendados, serás succionado a un pozo oscuro del que probablemente nunca salgas. ¿Importa salir? En el mundo no creo que haya algún argumento para hacerlo, si encuentras un
motivo, lo harás mirando dentro tuyo más que buscando en el exterior. Una buena decisión sería estar solo siempre, el resto de lo que te quede de vida, así no hará falta ponerte en la postura de dar explicaciones, o peor aún, sentir vergüenza por tener que darlas. Adquirirás, si, una especie de hipersensibilidad, intelectual y física, y ambas partes estarán siempre en tu
contra, conspirarán contra ti, se esconderán y saldrán a cruzarte con cuchillos en cualquier momento sin importar lo que estés haciendo. Dudarás de las relaciones básicas, descreerás de la amistad, alguna vez te vas a convencer de que no debería utilizarse la palabra “amigos”, y
en su defecto se debería utilizar otra, que detalle con rapidez el encuentro casual con alguien cada largos períodos de tiempo. Puedes viajar, creer que al salir de tu propia ciudad ya no serás un fracaso, el espejo reflejando un intento fallido o la persecución loca de una quimera,
el intento vale, pero recuerda que has ganado una sensibilidad que no esperabas, y cada cosa que has amado, degollará la memoria, te abrirá el pecho, llorarás por las noches pensando en la atrocidad que haz hecho ¿Cómo ir a buscar un sueño? ¿Cómo olvidar lo que has amado?
Lo que amas mucho, lo amarás más en la distancia, cuando toda la vida conocida puede morir en tu ausencia, viéndolo así, aterrado por no saber que pasa, volverás más pronto que tarde, abrazarás a los gatos, recordarás las lágrimas derramadas por ellos, por los espacios comunes,
por la casa sucia, la madre, la hermana con problemas de salud, todo esta a salvo y juras no volver a cometer la locura de alejarte como si eso fuera un logro, los sueños, reflexionarás, son del sistema, metas y glorias entre medallas que no valen nada si no puedes estar con los tuyos, procurando que nadie muera, porque así de traidor es este pánico, que en sus primeros
años, además de cargar con la obsesión de tu propia muerte inminente, del piso moviéndose, llorarás mucho por la idea de que alguien cercano deje la vida para siempre… Sufrirás mucho hasta realmente entender con los huesos lo siguiente: el mundo y las metas, no importan absolutamente nada, así que no te tortures más, que todo es invento, vas a morir,
no des explicaciones y ataca todo lo que no te guste, pelea que ya no estamos para disfrutar”.
Podés descargarlo completo en: https://ceroobediencia.site/2026/05/24/relato-diario-de-ansiedad/