Sendero a prisión: Parte 4

LA ECONOMÍA DE LA DROGA

El ciudadano que no camina por estas calles y estos pasillos, y que solo puede acercarse a estos lados a través de alguna noticia en las redes sociales, leyendo un parte de prensa de algún ministerio público de acusación, puede llegar a pensar que el vendedor ocupado en el narco-menudo tiene un pasar económico fuerte, vibrante y próspero. Pues nada más alejado de eso, como mucho su economía está anclada en un sueldo medio que podríamos poner entre 600 y 1000 dólares mensuales, si medimos los gastos económicos que realiza el estado para extraer de lo cotidiano a todo este tipo de personas, las cifras en comparación son astronómicas.

Ahora, pensemos un poco más e intentemos ver el por qué un pibe busca en ese rubro su razón de ser (sin entrar en datos estadísticos que, considero matemáticamente muy elementales ya que solo es un conteo y no una medición de fuerzas operando y que no es cálculo diferencial, no puede la estadística medir el movimiento mientras este está ocurriendo ni las fuerzas ejercidas en una trayectoria para el desencadenamiento de una acción).

Las excepciones de ingreso a este rubro son iguales al comportamiento que tiene la materia: puede nacer de la nada. Es decir, hay casos donde se entra no ya por necesidad, adicción o cultura, sino por placer, por querer ser parte, o por comodidad.

El caso que considero general, y no una excepción (el mismo que me llevó a realizar este texto) es el siguiente:

Un niño o niña en infancia pobre, con marcado maltrato de parte de sus padres o cuidadores, una infancia en dónde a sus 7 u 8 años ya conocen la ciudad luego de rondarla como un gato curioso, por sí solos. Situaciones de abuso, ya sea sobre ellos o sobre sus hermanos, abusos de violencia o abusos sexuales, sin nadie que denuncie lo ocurrido, por complicidad o por temor. En su pre-adolescencia (12 / 13 años) una escolaridad nula o inexistente desde hace un par de años, ya el cuerpo con carga horaria en labores y changas en negro y mal pagas, más como favor o por cercanía amistosa o familiar. Un precoz encuentro con el alcohol, cigarrillo, marihuana, cocaína, excesos. En todo el recorrido de su desarrollo, jamás se conoce la palabra de un adulto que medianamente logró establecerse, un consejo o una mano que tienda a querer ayudar a corregir el rumbo, y sobre todo, un desconocimiento total de otra forma de vida posible, más allá de lo que pueda mostrar la televisión o las redes sociales o el internet gral. Con todo esto, después de los 17 años, la tendencia es irreversible y solo la enfrentará luego, la policía y toda la carga que descanse en los tipos penales ansiosos por drenarse.

La larga cadena de vivencias forman una masa que no puede desviarse sin una fuerza con la misma carga de dirección contraria. Nadie podrá frenar a alguien que está dispuesto a ganar al menos 600 usd al mes vendiendo, porque no conoce ninguna otra forma de vida. Pensemos que, no pueden explicarse las situaciones con palabras, debido a un desconocimiento total de la mayoría de las palabras, ¿cómo es posible que nazca una reflexión que sirva lo suficiente para elegir un buen camino, si tal palabra no existe internamente en sí mismos, ni en nadie que conocen, que conocieron o que conocerán, si ni siquiera el pastor evangélico del barrio puede conocerlas, obnubilado con la idea de resistir la miseria por un próspero paraíso? Le estamos exigiendo mucho a un ente que no puede darlo, y hay que entender que el lenguaje conocido es el límite del pensamiento, y todo lo que no pueda procesarse por el mismo, se convierte en síntoma de índole variada.

La economía del vendedor, del narco-menudeo es segundo plano, el pibe o piba entra en eso porque no entiende nada más.

Pero acá quiero hacer una diferencia, quiero hacer ver que he notado una inteligencia en distintos pibes, que con cierta instrucción alcanzarían y podrían superar a cualquiera, incluso la he notado en adictos que no tienen sillas ni mesas ni cocinas ni garrafa en sus casas, he visto inteligencia incluso en completos analfabetos. Y ahí entra, para mi, el narco-bandido, quizás algo más peligroso para la sociedad porque está dispuesto y tiene la capacidad física e intelectual de planificar acciones que el transa común jamás podrá. Cosa que explicaré más adelante… junto con toda la matemática diferencial del asunto.

Pero antes de terminar este segmento, quiero destruir la estadística estatal de una vez y explicar como, conceptualmente, el estado roba recursos buscando aplausos por 4 vías diferentes.

Si los gobiernos no usaran estadística y se volcarán al cálculo diferencial podrían ver todas las fuerzas dinámicas del asunto, intervenirlas a tiempo y evitar: tanto condenas, como hechos delictivos y su reincidencia, pero el estado no busca intervenir, solo perpetuarse, y así ejecuta 4 delitos económicos de forma adrede, usando el lema de justicia:

  1. Toda la plata de los contribuyentes que debería usarse en la prevención (cosa que un modelo diferencial dinámico le permitiría ver) jamás es utilizada, todo presupuesto en seguridad es simplemente una acaparación de recursos para unos accionares que tienen un solo fin: asegurar su existencia (la estatal) y obtener el aplauso iluso. Pero usted, sigue aplaudiendo y está siendo estafado.
  2. El gasto en cazar un delincuente que gana por su actividad ilícita un techo aproximado de 1000 dólares, es 50 veces más grande, como mínimo.
  3. Usted votante de TV deberá seguir aportando para mantener al  condenado en prisión.
  4. El condenado, una vez pagada su pena, volverá al mismo ciclo. SI, ES COMO PAGAR TU PROPIO SICARIO.